sábado, 28 de mayo de 2011

¿Son las redes sociales malas para la productividad?


Hace años podías esconderte de la tecnología sin demasiados problemas, pero hacer esto en la actualidad es cada vez más complicado. Hay muy poca gente que no tiene teléfono móvil, los llamados smartphones cada vez son más comunes verlos e incluso si solo quieres tener una video consola para jugar a tus juegos favorito en la actualidad es casi indispensable disponer de una conexión a Internet. Además los juegos y las propias video consolas tienen cada vez una carga social muy importante.

Las redes sociales y en general, cualquier tipo de aplicación que nos permita comunicarnos con nuestros conocidos sin necesidad de tener una carga social elevada, son las aplicaciones que más se están usando por los ciudadanos en Internet. Las aplicaciones sociales se han vuelto tan importantes que las empresas están empezando a crear herramientas con más carga social con el fin de aumentar la productividad dentro de la empresa así como para evitar que los usuarios se pierdan en las redes sociales tradicionales. Pero, ¿realmente son las redes sociales malas para la productividad?



Partamos de una premisa, las redes sociales y en general cualquier servicio que usemos por Internet son una herramienta, como tal la podemos usar de la manera que mejor creamos y por lo tanto, parte de la culpabilidad de que una red social sea poco productiva para nosotros será precisamente por el uso que le demos nosotros mismos. Pero no tenemos que obviar que dependiendo de la herramienta que se trate implicará otro tipo de atención por nuestra parte. Por poner un ejemplo, a priori, puede parecer que usar Facebook puede ser peor para nuestra productividad que usar Twitter, al fin y al cabo, el segundo solo son mensajes de 140 caracteres.

Durante los años que llevo en el mundo laboral, que no son demasiados —algo menos de una década— me he encontrado con compañeros de trabajo que mientras realizaban su trabajo normal usaban todo tipo de herramientas, desde consultar una simple página web de noticias, usar el correo electrónico, sitios web especializados en determinados contenido (cine, fotografía, música, etc.), servicios como menéame o redes sociales como Facebook o Tuenti. En la gran mayoría de los casos los resultados de estos en su trabajo eran buenos, resolviendo el trabajo esperado por sus jefes.

Yo mismo durante mi trabajo no suelo limitarme en los sitios que visito. La mayoría del tiempo suelo tener abierto Twitter en segundo plano, pero lo hago siguiendo unas reglas básicas (aplicable a otro tipo de servicios):

Mientras esté en mi horario laboral, lo principal es mi trabajo. Pero no impido el uso de ninguna herramienta siempre que no entre en conflicto con mi trabajo.
Suelo consultar muy a menudo los emails, si llega un email lo reviso rápidamente. Si veo que es urgente y puedo contestarlo, lo hago. Sino, tiene que esperar.
Consulto el timeline de mi Twitter de vez en cuando, si veo algo interesante pincho en el enlace. Si la lectura me puede aportar algo o simplemente la quiero leer, guardo el enlace en Evernote o Instapaper para leerlo cuando haya terminado mi trabajo.
Si una tarea que tengo que realizar requiere mucha concentración, desconecto todo y me centro en ello.
Con estas pequeñas reglas, de las cuales seguro me dejo alguna que hago de forma natural, me puedo permitir no aislarme en mi trabajo y mantener la conexión con otras personas que no están directamente relacionadas con el trabajo. ¿Por qué mantengo abierto Twitter? Simplemente porque hacerlo no le hace daño a mi productividad y puedo seguir la actualidad sin demasiados problemas, solo con un vistazo cada cierto tiempo estoy al corriente de lo que sucede. Si tengo que mandar algún tweet o contestar a uno, lo hago en pocos segundos.

Este sistema algo multitarea no es aplicable a otras personas, que quizá necesitan enfocarse a algo completamente para hacerlo, algo que probablemente me pase a mí con el tiempo. Quizá mi caso no sea la regla general, pero tengo muy claro que todo tiene su momento y si no eres capaz de controlar el uso de una herramienta o de priorizar lo que tienes que hacer, simplemente no uses una herramienta. Por lo tanto y para acabar, se podría decir que las redes sociales pueden ser malas para la productividad, pero con ciertos matices y teniendo presente que si no queremos usar una red social o cualquier otro tipo de herramienta, esta no nos interrumpirá. Y que dependiendo del nivel de integración que puedan tener determinadas herramientas en nuestro empleo, incluso pueden llegar a hacernos ser más productivos.


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